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Manifiesto

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La Constitución Española de 1978 supuso un cambio radical en las relaciones entre el Estado y las confesiones religiosas, configurándose un modelo de Estado que se concreta en la garantía y respeto del pleno y real ejercicio del derecho de toda persona a la libertad de conciencia, sin discriminación por razón de sus creencias o convicciones. La laicidad es inherente al Estado Social y Democrático de Derecho y no debe operar como límite al principio de libertad de conciencia y de convicciones, sino que debe conformarse como un límite de la actuación del Estado.



La vulneración sistemática del principio de igualdad y no discriminación por razón de los principios religiosos e ideológicos contenidos en el artículo 14 de la Constitución, unidos a las permanentes injerencias y presiones de los grupos religiosos en la vida pública, obligan a que se reivindique y exija el cumplimiento del principio de laicidad y por tanto la igualdad de trato por los poderes públicos de las distintas creencias incluidas las no religiosas.



La puesta en marcha de una asociación con estos fines se enmarca por tanto en la necesidad de intervenir desde la sociedad en la exigencia de garantizar los mencionados principios y derechos.



Nuestra asociación se define como laicista, entendiendo por laicismo la defensa del pluralismo ideológico y la libertad de conciencia en pie de igualdad como regla fundamental del Estado de Derecho y el establecimiento de un marco jurídico adecuado y efectivo que lo garantice y lo proteja frente a toda interferencia de instituciones religiosas que implique ventajas o privilegios.



Por ello se alinea con el resto de las organizaciones laicistas europeas que defienden la consideración del ciudadano individual como titular único de la libertad de conciencia y la distinción entre la esfera de lo público, que concierne a todos y a cada uno de los ciudadanos independientemente de sus orientaciones en materia de conciencia, y la esfera de lo privado, lugar de las creencias particulares. En consecuencia, propugna la estricta separación de las iglesias y el Estado.

Consideramos la conciencia libre como eje vertebrador de los derechos humanos y de la democracia, que presuponen un sujeto, el ciudadano, sin el cual tales conceptos carecen de sentido. La libertad de conciencia es patrimonio inalienable de los individuos y no puede sufrir ningún tipo de recorte con el propósito de convertirla en privilegio exclusivo de los grupos confesionales.



Para el logro de una sociedad laica en su sentido genuino y pleno, nuestra asociación considera fundamentales los siguientes principios:

  1. El individuo, en tanto que ciudadano, es el único titular de la libertad de conciencia, que debe ser protegida por el ordenamiento jurídico. Toda fe o confesión religiosa es atributo de una conciencia individual, nunca de una entidad colectiva (pueblo, sociedad, estado o asociación). Sólo la conciencia individual, tanto en la libertad de su fuero interno como en las actividades que ejerce en la vida privada, tiene pleno derecho a ser protegida. Las entidades colectivas carecen de conciencia propia y no son, por lo tanto, sujetos de derecho en materia de libertad de conciencia.
  2. Los individuos miembros de entidades colectivas poseen el derecho a que se protejan sus convicciones en el espacio propio de dichas entidades, sin más límite que los principios de igualdad de todos los ciudadanos y de orden público sin discriminaciones.
  3. Los poderes públicos deberán ser no confesionales y neutrales en materia religiosa. Ninguna asociación religiosa podrá recibir privilegios, excepciones o estatutos diferentes de las normas del derecho común. El Derecho Público no deberá reconocer institucionalmente las religiones.
  4. Los poderes públicos deberán proteger la libertad religiosa y de culto, entendidas éstas como un aspecto del derecho de los individuos a la libre conciencia sin discriminaciones de ninguna clase, nunca como derechos de las confesiones religiosas como tales.
  5. El principal instrumento para lograr una sociedad laica es la escuela pública, universal, no confesional y financiada íntegramente por el Estado. Dicha escuela deberá respetar y promover el pluralismo ideológico y la libertad de conciencia, cuya defensa debe ser uno de sus objetivos fundamentales.
  6. Son elementos básicos para el logro de una sociedad laica la libertad de expresión, la cultura en todas sus manifestaciones, la igualdad entre mujeres y hombres, los códigos de conducta social que respeten y fomenten el pluralismo político y la libertad de conciencia, la investigación científica, la libre transmisión del conocimiento, y el desarrollo de unos medios de comunicación social plurales.


Por ello entre los objetivos de esta asociación estarán:

  1. La defensa promoción y difusión del laicismo.
  2. La defensa y promoción de una escuela, una educación y una sociedad laicas.
  3. La defensa de la libertad de expresión y de las distintas manifestaciones de la cultura y la denuncia de las actuaciones que pretendan censurar las mismas en base a supuestos agravios a las religiones.
  4. La defensa del principio de igualdad entre las mujeres y los hombres, y la denuncia de aquellas actuaciones y manifestaciones que pretendan mantener conductas discriminatorias basadas en creencias religiosas o costumbres ancestrales o étnicas contrarias a los derechos humanos universales.
  5. La defensa del respeto a la libre elección de orientación sexual, de relación interpersonal y de estructura familiar, sin más límite que las normas del Estado de Derecho, y la denuncia de cuantas actuaciones o manifestaciones intenten conculcar estos derechos.
  6. La denuncia de aquellas manifestaciones que, alegando motivos religiosos o ideológicos, se opongan a la educación sexual, a la utilización de métodos anticonceptivos útiles en la lucha de pandemias de transmisión sexual (especialmente, el Sida) y a las recomendaciones de las autoridades sanitarias internacionales.
  7. El apoyo social a la investigación biomédica y a los avances científicos cuya aplicación terapéutica contribuyen a la mejora de la calidad de vida y a la salud de las personas, de acuerdo con la bioética, y la denuncia de aquellos actos o expresiones que los combatan en base a creencias religiosas.
  8. La denuncia de los permanentes intentos de imposición a toda la sociedad de una concepción moral basada en principios religiosos de pretendida superioridad ética por su supuesta aceptación social mayoritaria.
  9. El impulso de las necesarias modificaciones legislativas que garanticen los principios que inspiran este manifiesto y de manera singular la derogación de todas aquellas normas que mantienen importantes hipotecas sobre nuestra Constitución a través de las acuerdos del Estado Español con la Santa Sede (las leyes educativas que favorecen el adoctrinamiento religioso dentro de la escuela pública, la ley de libertad religiosa que permite determinados privilegios a las confesiones religiosas, las normas que permiten beneficios económicos y fiscales a la iglesia católica, etc.)


Los firmantes de esta declaración manifestamos la voluntad de impulsar esta asociación como contribución al desarrollo de una sociedad laica basada en los principios aquí expresados.

Toledo, Noviembre 2006