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No falta ninguno a misa

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Fecha: 
22 Septiembre 2013

A la ceremonia de nombramiento del obispo auxiliar de Toledo asistieron todos nuestros políticos, de uno y otro color del bipartidismo imperante. Estaba la presidenta Cospedal, el consejero Leandro Esteban, el delegado del gobierno (Jesús Labrador), el presidente de la cámara (Vicente Tirado) y el alcalde de la ciudad (Gª-Page).

También estaban todos, casi los mismos en la fiesta religiosa del cristo de Urda: Cospedal, Labrador, el presidente de la diputación Tizón…y el alcalde y la alcaldesa de Urda y de Ciudad Real.

En ambas ceremonias participaron obispos y arzobispos de otras diócesis, cosa lógica, pues ambas, pero sobre todo, la primera, el nombramiento de un obispo auxiliar, son ceremonias o actos internos de una confesión religiosa.

Sin embargo, la presencia de los cargos institucionales, democráticos, elegidos en las urnas para gobernar, forman parte de las ceremonias religiosas por afán de no perder votos o de ganarlos o de no dejárselos al contrario. Con su actitud, envían a la ciudadanía un mensaje equivoco de supeditación de los poderes civiles a los actos y protocolos religiosos.

Por supuesto, no contribuyen en absoluto a la separación de las iglesias y del Estado. Antes al contrario, proyectan una imagen de simbiosis muy poco adecuada a los tiempos que vive la sociedad, cada vez más secularizada, y que espera de sus representantes públicos que gobiernen, no que estén continuamente haciéndose fotos para ganar (supuestamente) la popularidad que pierden con sus acciones de gobierno.