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La línea dura se abre paso

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Fecha: 
21 Abril 2013

Al parecer el Ministerio de Justicia manejaba dos posibles proyectos para reformar la ley del aborto. Uno consistía en respetar que la mujer tendría la última palabra en la decisión. El otro sería más restrictivo y consistiría en volver a una ley de supuestos despenalizados, como en el año 85, pero aún más rígido, en el que la mujer no tiene el derecho sobre la decisión, sino que está tutelada por un médico, que sería el que tomaría la decisión sobre el aborto.

 

La ley actual garantiza el derecho de las mujeres a la decisión.  La ley de supuestos despenalizados considera el aborto como un delito, salvo en los supuestos recogidos expresamente en la ley. De los tres supuestos que se despenalizaron en el 85, sólo quedarían dos, eliminándose el caso de malformaciones de los fetos.

Una diferencia fundamental en la futura propuesta del ministerio seria que la decisión le correspondería a un médico. Pero no el médico de confianza de la mujer, sino una serie de médicos de la sanidad pública, que no sabemos cómo se determinarían.

Se abren paso, por tanto, las tendencias más duras del Partido Popular y las presiones de la iglesia, que, incapaz de conseguir que sus fieles se comporten de acuerdo a la doctrina, pretende imponer a todos y a todas su moral reaccionaria.

La actual ley del aborto (como la anterior y como las leyes reguladoras del aborto en todos los demás países) no obliga a ninguna mujer a abortar. Pero defiende el derecho de las mujeres que quieran abortar a hacerlo con garantías sanitarias y jurídicas suficientes, estableciendo el derecho a la decisión y eliminando, por fin, la tutela sobre las mujeres, que son personas capaces de tomar sus propias decisiones en el marco de la legislación del país.

La contrarreforma que viene consiste, precisamente, en eliminar el derecho de decisión de las mujeres y en considerarlas como sujetos cuyas decisiones hay que tutelar.

 

Reportaje La ley del aborto: a un paso de la vuelta atrás en El País