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La felicitación navideña de Cospedal

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Fecha: 
23 Diciembre 2012

La presidenta de Castilla La Mancha está enviando una felicitación navideña, con un texto religioso, como no, cuya continuación es la amenaza de todos los males que se nos echan encima

La felicitación navideña dice así:

Mientras un silencio apacible lo envolvía todo, y en el preciso instante de la media noche, tu omnipotente palabra, oh Señor, se lanzó desde los tronos reales del cielo.

El texto aparece identificado como “Sabiduría, 18”. Esta es la redacción del texto en el Libro de la Sabiduría, capitulo, 18: La muerte de los primogénitos:

18:14 Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, 18:15 tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable, 18:16 se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.

La presidenta parece no haberse enterado todavía de que estamos en un estado no confesional, donde los poderes públicos deben actuar con neutralidad en materia religiosa. Tampoco parece comprender que la navidad es una fiesta claramente religiosa. En su afán de recuperar algo la maltrecha imagen que tiene en la Comunidad, utiliza el populismo de las fiestas religiosas apartándose de sus obligaciones como representante de todos los ciudadanos.

Pero, además, la cita que ha elegido, o le han elegido, para su felicitación de una fiesta religiosa, se ha cortado convenientemente, eludiendo lo que parece el programa ideológico que está aplicando en la Región desde hace más de un año: recortes, decretazos, destrucción de todos los servicios públicos aquí en la tierra. Parece la constatación de sus amenazas sobre más despidos de funcionarios, menos prestación de servicios públicos, más recortes a diestro y siniestro. Es la constatación del exterminio por decreto del silencio apacible del estado de bienestar que tantos años nos había costado a todos conseguir.

No solo no cumple con el deber de neutralidad en materia religiosa, sino que, además, su sensibilidad hacia las personas a las que gobierna es claramente inexistente.

Esta felicitación es una torpeza.

 

La felicitación navideña de Cospedal