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El papa y los telediarios

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Fecha: 
28 Febrero 2013

Como ya es imposible desconocer, el papa dejará de serlo el 28 de febrero. La dimisión del papa ocupa las portadas de los periódicos digitales, de los escritos y de los telediarios, dejándose noticias tan relevantes como el déficit, el paro, las protestas estudiantiles o la nieve que cubre medio país en un segundo o tercer plano.

El telediario de TVE lleva ya varios días abriendo sus ediciones con las noticias relacionadas con este “acontecimiento”. Si es el último ángelus, o el penúltimo, dónde va a vivir, qué va a hacer, si le rendirá obediencia al nuevo papa, quién abre y cierra las puertas del cónclave. La última semana el telediario de la cadmea pública, de todos, le ha dedicado, más o menos, un cuarto de hora a las noticias relacionadas con estos asuntos. El déficit del país se sitúa en el 10% gracias a las ayudas a la banca. Hay varias Comunidades y provincias en alerta por frío y nieve. Parece que hay una crisis en el partido de la oposición, además de la del partido del gobierno. Los estudiantes universitarios de valencia y Cataluña protestan en la calle por las tasas universitarias, entre otras cosas. Pero todas estas noticias quedan en un segundo plano porque tenemos que conocer hasta el último detalle de la dimisión de un jerarca religioso. Una vez retirado, por fin, habremos de sufrir la información puntual de si empieza el conclave, cómo se desarrolla, si hay fumata negra, blanca o de colores. Cuando haya otro papa, que lo habrá, si es de esta o de aquella manera, si va a seguir a Juan Pablo o a Benedicto, si es italiano o portugués. Al margen del interés que pueda tener la noticia, que nadie lo niega, parece un poco exagerado tanto detalle informativo. Más bien parecería que la televisión pública se esfuerza en desviar la atención de los asuntos relevantes centrándose en la noticia sensacionalista del momento. Es verdad que a todos nos viene bien descansar de Bárcenas, de Urdangarín, de la crisis, del fútbol. Pero tanto Benedicto…. No está de más recordar que la “elección” del nuevo papa se produce en una organización que no tiene nada de democrática, que nadie se confunda y se deje impresionar por los brillos de las riquezas y de las vestimentas que aparecen por la tele y por la verborrea incomprensible que usan. Se trata de una organización desigualitaria, misógina, que condena la homosexualidad de las personas al tiempo que protege a sus pederastas, que acapara multitud de riquezas al mismo tiempo que reclama financiación por parte de los estados y las arcas públicas, que pretende imponer a todos, no solo a sus fieles, que es legítimo, sino a toda la sociedad las costumbres derivadas de sus propias creencias, que no respeta las libertades que no se ajustan a su doctrina. Pero, eso si: el vocabulario, el boato, la parafernalia, los adornos, las riquezas que exhiben cobran todo su esplendor para que el mundo entero, creyente o no, lo vea por televisión.