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El cardenal censura la Cabalgata Medieval de las fiestas del Corpus

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Fecha: 
27 Mayo 2008

La Asociación Alternativa Laica critica el intento de censura por parte del cardenal de Toledo y su ataque a la libertad de expresión en relación a la cabalgata medieval a la vez que pide al Alcalde un pronunciamiento claro sobre el asunto.

Nos encontramos ante una nueva polémica suscitada por las declaraciones del cardenal de Toledo, que vuelve a utilizar el púlpito para arremeter contra los contenidos culturales o festivos de una celebración que como la del Corpus en Toledo además de los contenidos propiamente religiosos, que tienen un amplio espacio en su desarrollo, es sobre todo, la fiesta grande de la ciudad y, por tanto, debe incorporar una parte lúdica y festiva innata a cualquier celebración local de arraigo ciudadano.

Desgraciadamente, esta ciudad es noticia, una vez más, en la prensa nacional por ser la sede de otra polémica en clave de censura de corte nacional católico que pretende imponer el cardenal de Toledo en un nuevo alarde de creerse el único depositario de la verdad. Otra vez, en el centro de la polémica se halla el ataque a la libertad de expresión, a la libertad cultural y a la pluralidad ideológica. En esta ocasión, el motivo de discordia es la representación teatral en un pasacalles de un auto sacramental del siglo XV que el cardenal ha calificado de insultante para los católicos, a quienes nadie ha negado su derecho a expresar sus creencias religiosas en los templos y en las calles de la ciudad.

La pretendida condena a expresiones teatrales por sus contenidos, en esta ocasión, además, sin fundamento alguno y haciendo gala de un profundo desconocimiento cultural, serían sencillamente ridículas sino fuera porque esconden un evidente afán de censura, cuando no un amago de reeditar viejas tentativas de monopolizar la calle y la vida ciudadana.

La Asociación Alternativa Laica, por tanto, quiere manifestar su apoyo a la Concejalía de Festejos, responsable de la organización de este y otros eventos de las fiestas de la ciudad, y a la compañía Morboria Teatro que ha desarrollado la actividad, a su directora y a todos los actores que han participado en ella. De la misma forma, consideramos, no sólo adecuado, sino hasta exigible, que el Alcalde de la ciudad muestre su apoyo explícito a un miembro de su equipo de gobierno municipal y a la defensa de los valores de libertad de expresión y de tolerancia, justamente por tratarse de aquella parte de la fiesta cuyo desarrollo y organización es de exclusiva responsabilidad municipal, y porque el silencio, en estas circunstancias, pudiera parecer equívoco.

Esta nueva polémica no es más que otro indicio de la situación que se ha generado a lo largo de los años y que se mantiene ahora inexplicablemente: la contaminación de las actividades sociales y culturales por el fundamentalismo religioso. La cuestión de fondo es que los obispos, en general, y el de Toledo, en particular, se creen con derecho a decidir qué está bien y qué está mal porque lo han hecho siempre, primero al amparo de la imbricación entre el poder civil y el religioso propio de un estado totalitario y nacional católico, ahora, en virtud de la escasa defensa que los poderes públicos hacen de la aconfesionalidad del Estado, so pretexto de las tradiciones o de cualquier otra razón.

Sería deseable que los poderes públicos y, en este caso, el Ayuntamiento de Toledo, supieran poner en su sitio a quienes, desde los púlpitos, pretenden dictar el gobierno de la ciudad: No por ser cardenal se puede decir cómo se gobierna, qué fiestas se celebran y quién participa en las mismas en la ciudad de Toledo, que tiene a su Alcalde y al equipo de gobierno para estos menesteres.

La intolerancia y el fundamentalismo de que hacen gala quienes pretenden imponer una visión excluyente y anacrónica de las fiestas de Toledo acabarán arruinando su sentido más ciudadano, más popular y de mayor arraigo convirtiéndolas en pura liturgia sólo apta para algunas minorías y encerrándolas entre las cuatro paredes de las iglesias.

Tras ese grupo de intolerantes han aparecido enseguida los corifeos habituales del Partido Popular, a quienes les ha faltado tiempo para utilizar la polémica en clave de oposición al equipo de gobierno municipal sacando a relucir la batería de los más rancios argumentos de la eterna derecha que, lejos de ganar autonomía política, se enfeuda cada vez más con las posiciones más reaccionarias de la jerarquía católica.

Desde Alternativa Laica, creemos que es nuestra obligación como ciudadanos abogar por una cultura del respeto que desde una concepción de la convivencia diversa y plural destierre las imposiciones e impulse unos comportamientos auténticamente democráticos especialmente en Toledo, la ciudad llamada de las culturas y de la tolerancia para que situaciones como esta no nos conviertan en noticia singular y las circunstancias no nos desmientan.