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Carta abierta a propósito del Corpus

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Fecha: 
1 Junio 2010

La Asociación Alternativa Laica, como en años anteriores, quiere hacer un llamamiento desde esta “carta abierta” a las distintas instituciones públicas y a sus máximos representantes, al igual que a los responsables de las fuerzas armadas y de seguridad, instándoles a no formar parte del cortejo procesional del Corpus. Y en todo caso que aquellas autoridades que lo deseen elijan un ámbito de presencia institucional ajeno al desfile procesional, que es lo que corresponde al papel de unas instituciones democráticas respetuosas con la diversidad de creencias y convicciones de una sociedad plural, y con el principio de neutralidad del Estado en materia religiosa consagrado en nuestra Constitución.

Carta abierta a propósito del Corpus

Las fiestas del Corpus, con el paso de los años y para una gran parte de los toledanos, especialmente aquellos mas jóvenes, han ido trascendiendo su origen religioso en la medida en que su carácter lúdico, pero también su interés turístico y económico las han ido convirtiendo en las “fiestas grandes” de la ciudad. Desde las primeras corporaciones democráticas hasta aquí ha cobrado un notable peso la parte popular de las fiestas, y su interés por atraer a los visitantes y no única ni principalmente aquellos atractivos derivados del desfile procesional de la custodia de Arfe, cuyo valor es indudable pero que, sin duda, para muchos es ajeno a su significación religiosa.

Es lógico considerar que las instituciones, y muy especialmente el Ayuntamiento de Toledo, colaboren y faciliten la organización de la procesión dada su tradición, a la vez que impulsan y organizan los festejos propios de una fiesta ciudadana con notable arraigo local e interés turístico y económico para la ciudad. Pero ello no debe significar su implicación y participación activa en las celebraciones religiosas y litúrgicas. Y más concretamente formando parte de la procesión en calidad de cargos públicos o institucionales, rompiendo con ello la imprescindible neutralidad en materia religiosa que debe presidir la actuación de las instituciones públicas y de sus representantes.

A nuestro modo de ver un correcto y adecuado entendimiento de la separación efectiva entre el Estado y las confesiones religiosas debe manifestarse también en los usos y costumbres sociales y que dicho principio se aplique a aquellas manifestaciones religiosas que por más que provengan de determinadas tradiciones nada tienen que ver con las funciones institucionales de los poderes públicos en una sociedad democrática.

Que los cargos públicos, y en concreto la Corporación Municipal con el Alcalde al frente, el Gobierno Regional con su Presidente, el Delegado del Gobierno de España, o la Universidad entre otras instituciones, participen en calidad de tales, formando parte del cortejo procesional transmite una identificación del poder civil con la religión ue loscatólica, que podría asociarse a otros momentos de nuestra historia, pero que en ningún caso se corresponde con la imagen de un estado aconfesional ni por supuesto respeta el ordenamiento constitucional español.

Por otro lado, que formen parte de la procesión o la acompañen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, o distintas compañías del Ejército, (si bien este año no rendirán honores a la custodia en aplicación de la entrada en vigor el pasado 23 de mayo del reciente Reglamento de Honores Militares), todos los cuales tienen establecida constitucionalmente las funciones de garantizar la seguridad pública o la defensa, no deja de ser una escenificación arcaica de supeditación de los poderes del Estado a una cierta autoridad religiosa “católica por supuesto”…

Y supone una utilización obscena de unas instituciones públicas, como el Ejército o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que nos representan a todos los ciudadanos, sin distinción de creencias o convicciones.

Las obligaciones institucionales y representativas de los poderes públicos o las del Ejercito y las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, nada tienen que ver con su participación en determinadas liturgias o con servir al lucimiento de determinados desfiles procesionales de la jerarquía católica, herencias sin duda de un pasado donde el Estado se proclamaba oficialmente católico, pero que nada tiene que ver con el mandato de nuestra Constitución que consagra en su articulado el principio de que “ninguna religión tendrá carácter estatal”.

La Asociación Alternativa Laica, como en años anteriores, quiere hacer un llamamiento desde esta “carta abierta” a las distintas instituciones públicas y a sus máximos representantes, al igual que a los responsables de las fuerzas armadas y de seguridad, instándoles a no formar parte del cortejo procesional del Corpus. Y en todo caso que aquellas autoridades que lo deseen elijan un ámbito de presencia institucional ajeno al desfile procesional, que es lo que corresponde al papel de unas instituciones democráticas respetuosas con la diversidad de creencias y convicciones de una sociedad plural, y con el principio de neutralidad del Estado en materia religiosa consagrado en nuestra Constitución.

Toledo, 1 de junio 2010