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Carta abierta al Alcalde de Toledo

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Fecha: 
4 Diciembre 2009

Un año más, en las vísperas del juramento de la Inmaculada, Alternativa Laica se dirige en carta abierta al Alcalde de Toledo

CARTA ABIERTA AL ILMO. SR. ALCALDE DEL EXCMO. AYTO. DE TOLEDO

El próximo domingo, celebramos el trigésimo primer aniversario de la ratificación por el Pueblo Español de la Constitución Española de 1978.

No obstante, V.I., un día después, volverá a asestarle un profundo tajo.

La hendidura comenzará en el preámbulo, convirtiendo en ilegibles algunos fragmentos («voluntad de garantizar la convivencia democrática», «el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular» o «una sociedad democrática avanzada», entre otros), aunque mostrará su peor cariz entre el final del título preliminar (donde se dice que los poderes públicos están sujetos a la Constitución) y el comienzo del capítulo II del título primero (en el que se proclama nuestro derecho a no ser discriminados y se le ordena a V.I. que no se adhiera ni preste su respaldo a ningún credo religioso).

Tras haberle llevado ante los tribunales en dos ocasiones por haber jurado como Alcalde, y en nombre de todos nosotros, seguir defendiendo el dogma de la Inmaculada Concepción, y a la espera de que se resuelvan los correspondientes procesos; en esta ocasión, hemos optado por dirigir a V.I. esta carta abierta, en nuestra línea de censura hacia los cargos públicos que faltan a sus deberes de neutralidad e imparcialidad en materia religiosa.

Nos avala, para la ocasión, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, en su reciente sentencia en el asunto Lautsi contra Italia, afirma que dichos deberes son incompatibles con cualquier poder de apreciación por parte de las autoridades de la legitimidad de las convicciones religiosas o de sus modalidades de expresión.

A pesar de las demoras en el funcionamiento de la Administración de Justicia y de los tecnicismos jurídicos a los que se aferra su defensa, acabaremos probando que su intervención, como Alcalde, en el acto litúrgico de San Juan de los Reyes en la tarde del 7 de diciembre, va más allá de una mera recreación del día en el que el Ayuntamiento de Toledo se decantó del lado de los inmaculistas y en contra de los maculistas, entre los que -conviene saber- se encontraban San Bernardo, San Buenaventura, San Alberto Magno o Santo Tomás de Aquino. Claro que, en aquel tiempo, los munícipes no representaban al pueblo sino que se debían al Rey, Felipe III (que había pedido el apoyo para la causa inmaculista de las Iglesias y Universidades) y a la Inquisición española le quedaban aún más de doscientos años de historia.

En nuestra elección, también ha pesado comprobar que, mientras Alternativa Laica deberá correr con sus propios gastos, la defensa de V.I. la tendremos que pagar entre todos los toledanos, laicos incluidos. Pues para esto sí que no hay discriminación.

Aprovechamos la ocasión para manifestarle el testimonio de nuestra más alta consideración.

Alternativa Laica